Historia de AEW: cómo All Elite Wrestling cambió la lucha libre profesional

La historia de AEW comenzó con un reto en redes sociales, pero terminó cambiando la lucha libre moderna. AEW se convirtió en la primera alternativa real.

El nacimiento de una alternativa real

La historia de AEW no comenzó en una oficina corporativa tradicional. Tampoco nació como una simple inversión deportiva. Su origen vino de una mezcla poco común de frustración, ambición, talento independiente y una oportunidad histórica.

Durante casi dos décadas, WWE dominó la lucha libre profesional en Estados Unidos sin una competencia directa de gran escala. La compra de WCW en 2001 eliminó al rival más fuerte de Vince McMahon. Desde entonces, la industria perdió ese contraste semanal que había definido los años noventa.

La llamada Monday Night War terminó cuando WWE adquirió WCW. Además, ECW también desapareció como empresa nacional. Esa combinación dejó al público estadounidense con pocas alternativas televisivas de gran alcance.

Total Nonstop Action Wrestling intentó ocupar ese espacio durante años. TNA tuvo momentos fuertes, estrellas reconocidas y una base fiel. Sin embargo, nunca logró alcanzar una posición comparable a WCW. Su producto pasó por cambios constantes de dirección, problemas financieros y decisiones creativas irregulares.

Ring of Honor también cumplió un rol fundamental. ROH no tuvo el poder económico de WWE. No obstante, desarrolló una generación completa de luchadores que luego transformaron la industria. CM Punk, Bryan Danielson, Samoa Joe, Kevin Steen, El Generico, The Young Bucks y Adam Cole pasaron por esa plataforma.

Mientras tanto, New Japan Pro-Wrestling se fortalecía internacionalmente. Su influencia creció gracias a talentos como Kazuchika Okada, Hiroshi Tanahashi, Kenny Omega, Tetsuya Naito y Kota Ibushi. Además, Bullet Club se convirtió en una marca global dentro del público más conectado.

Ese contexto preparó el terreno para AEW. La empresa no apareció de la nada. Surgió porque el mercado ya mostraba señales claras. Había fanáticos buscando otra opción. Había luchadores con marca propia. También existía una comunidad digital dispuesta a apoyar algo distinto.

El mercado antes de AEW

Para entender el impacto de AEW, primero hay que mirar la lucha libre antes de 2019.

WWE era la empresa más grande del mundo. Tenía Raw, SmackDown, NXT, WrestleMania y grandes contratos de televisión. También tenía una enorme biblioteca histórica con contenido de WWE, WCW, ECW y otras empresas.

Sin embargo, una parte del público estaba cansada. Muchos fanáticos querían competencia real. Otros criticaban historias repetidas, mucho control creativo y pocas oportunidades para luchadores diferentes al estilo tradicional de WWE.

Mientras tanto, la escena independiente crecía. Empresas como Pro Wrestling Guerrilla, Ring of Honor, New Japan, Impact Wrestling y varias promociones regionales ofrecían algo distinto. Además, las redes sociales cambiaron todo. Los luchadores ya no necesitaban televisión nacional para conectar con el público.

The Young Bucks entendieron muy bien ese cambio. Matt y Nick Jackson usaron YouTube, mercancía, redes sociales y luchas independientes para crecer. Así lograron una conexión directa con los fanáticos.

Su serie Being The Elite fue muy importante. No solo entretenía. También ayudaba a crear personajes, rivalidades y una comunidad fiel.

Cody Rhodes también aprovechó ese momento. Después de salir de WWE en 2016, se reconstruyó fuera de la empresa. Luchó en ROH, Impact, NJPW y otras promociones independientes. Además, demostró que un luchador podía crecer sin depender del nombre WWE.

Kenny Omega también se convirtió en una estrella mundial desde Japón. Su rivalidad con Kazuchika Okada aumentó su prestigio. Sus luchas llamaron la atención internacional. Además, su unión con The Young Bucks fortaleció la identidad de The Elite.

Todo esto creó el momento perfecto. Había talento, público, historias y deseo de cambio. Solo faltaba una gran prueba frente al mundo.

El tuit de Dave Meltzer y la apuesta de Cody Rhodes

El punto de partida más citado en la historia de AEW llegó en mayo de 2017.

Un aficionado le preguntó al periodista Dave Meltzer si Ring of Honor podría vender diez mil entradas para un evento. Meltzer respondió que no ocurriría pronto. La respuesta parecía lógica en ese momento. ROH tenía historia, prestigio y talento. Sin embargo, llenar una arena de 10,000 personas parecía fuera de su alcance.

Cody Rhodes vio la respuesta y decidió contestar. Su mensaje fue breve, pero terminó teniendo un peso histórico.

“I’ll take that bet.”

Esa frase cambió el rumbo de la lucha libre moderna.

Al principio, la idea parecía arriesgada. Cody no estaba hablando de un evento de WWE. Tampoco se trataba de WrestleMania. La meta era llenar una arena grande con un evento independiente. Eso no ocurría en Estados Unidos desde hacía décadas.

Luego, Cody se unió a Matt y Nick Jackson. El proyecto comenzó a tomar forma. Ellos no querían solo hacer una cartelera. Querían probar que el público existía. Querían demostrar que una generación nueva podía vender boletos, mercancía y pago por evento sin una gran corporación detrás.

El reto tenía una carga simbólica. Si fallaban, muchos usarían el fracaso como prueba contra el circuito independiente. Si triunfaban, cambiarían la conversación del negocio.

Finalmente, decidieron ir all in.

All In 2018: el evento que cambió la conversación

All In se celebró el 1 de septiembre de 2018 en el Sears Centre de Hoffman Estates, Illinois. Aunque muchos lo recuerdan como el inicio espiritual de AEW, el evento no fue oficialmente producido por AEW. La empresa todavía no existía.

Sin embargo, All In reunió las piezas que luego formarían el ADN de All Elite Wrestling. Cody Rhodes, The Young Bucks, Kenny Omega, Hangman Page, MJF, Christopher Daniels, Kazuchika Okada, Marty Scurll, Pentagon Jr., Rey Fenix y Rey Mysterio formaron parte del ambiente.

El evento incluyó talento de múltiples promociones. Participaron luchadores vinculados a Ring of Honor, New Japan Pro-Wrestling, Impact Wrestling, NWA, Lucha Underground y el circuito independiente. Esa mezcla le dio al show una sensación diferente. No parecía un producto cerrado. Parecía una celebración amplia de la lucha libre fuera de WWE.

La venta de boletos fue el primer golpe de autoridad. Las entradas se agotaron en menos de 30 minutos. Eso ocurrió antes de anunciar una cartelera completa. La audiencia compró la idea. Compró el movimiento. Compró la confianza en Cody, The Young Bucks y The Elite.

La asistencia final fue de 11,263 personas. Ese número superó la meta original y demostró que el público sí estaba allí. Además, All In generó un estimado de 50,000 compras en pago por evento. Para un evento independiente, esa cifra fue enorme.

All In tuvo fallas. Algunas luchas sufrieron por falta de tiempo. La producción no fue perfecta. Sin embargo, el evento cumplió su función principal. Probó que una alternativa podía vender boletos, generar conversación y atraer interés nacional.

Más importante aún, All In convenció a personas con poder económico. Entre ellas, Tony Khan.

Tony Khan y la oportunidad de construir desde cero

Tony Khan ya era conocido en el mundo deportivo por su relación con los Jacksonville Jaguars y Fulham FC. Su padre, Shahid Khan, era dueño de ambos equipos. Sin embargo, Tony no llegó a la lucha libre solo como alguien con dinero. Él era fanático desde joven.

Khan vio el crecimiento de The Elite. También entendió que All In había demostrado algo importante. El público no quería solo otra empresa. Quería una empresa nueva con dinero, televisión, estrellas y estabilidad.

Según varios relatos, Tony Khan habló con Matt Jackson durante 2018. Luego, Cody Rhodes también entró en el proceso. Poco a poco, la idea dejó de ser una posibilidad. Después, se convirtió en un plan real.

Una decisión importante fue no comprar una empresa ya existente. Tony Khan pudo intentar comprar TNA o trabajar con una estructura ya formada. Sin embargo, eligió crear una empresa desde cero. Esa decisión ayudó a formar una identidad propia.

AEW no nació con los problemas del pasado de TNA. Tampoco heredó las limitaciones de ROH. La empresa llegó con nombre propio, buen respaldo económico y una idea clara.

AEW tendría una estructura diferente. Tony Khan sería presidente, CEO, gerente general y jefe creativo. Cody Rhodes, The Young Bucks y Kenny Omega tendrían cargos ejecutivos. La idea era unir el lado de negocio con la experiencia directa de los luchadores.

El modelo tenía riesgos. Los luchadores con poder ejecutivo podían crear conflictos. Además, Tony Khan era nuevo como promotor. Aun así, la idea también tenía ventajas. AEW podía venderse como una empresa creada por fanáticos y luchadores.

El anuncio oficial de All Elite Wrestling

AEW fue anunciada oficialmente el 1 de enero de 2019 durante un episodio de Being The Elite. El momento fue simbólico. La empresa no debutó primero en televisión tradicional. Debutó ante la misma comunidad digital que había apoyado a The Elite durante años.

El anuncio incluyó el nombre All Elite Wrestling. También confirmó el primer evento de la nueva empresa: Double or Nothing. El evento serviría como continuación espiritual de All In.

Poco después, Cody Rhodes y The Young Bucks firmaron como talentos y vicepresidentes ejecutivos. Tony Khan fue presentado como presidente de AEW. Además, Shahid Khan apareció como respaldo financiero del proyecto.

Kenny Omega se unió formalmente en febrero de 2019. Su llegada fue fundamental. Omega era una de las figuras más codiciadas del mundo. WWE tenía interés en él. NJPW también quería retenerlo. AEW necesitaba ese golpe para consolidar credibilidad.

Con Omega, AEW completó su núcleo fundador. Cody representaba la reinvención fuera de WWE. The Young Bucks representaban el poder del circuito independiente. Omega representaba la excelencia internacional. Tony Khan representaba el dinero, la infraestructura y la ambición.

La pregunta era obvia. ¿Podría esa combinación sostener una empresa nacional?

Double or Nothing y el primer gran examen

AEW Double or Nothing se celebró el 25 de mayo de 2019 en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. El evento tenía una presión enorme. All In había sido histórico, pero AEW necesitaba demostrar continuidad.

La venta de boletos volvió a enviar una señal fuerte. La empresa agotó las entradas en pocos minutos. Eso confirmó que el interés no era una casualidad aislada.

Double or Nothing presentó varios elementos que luego definirían a AEW. Hubo lucha atlética, referencias al circuito independiente, presencia de talento internacional y una estética diferente a WWE. También hubo errores de una empresa nueva. Sin embargo, el balance general fue positivo.

El momento más importante llegó al final. Jon Moxley apareció tras el evento estelar entre Kenny Omega y Chris Jericho. Moxley había salido de WWE poco antes, donde luchaba como Dean Ambrose. Su llegada envió un mensaje claro. AEW podía atraer estrellas importantes en su mejor momento competitivo.

Moxley no llegó como una leyenda retirada. Tampoco llegó como una figura secundaria. Llegó como un luchador con hambre creativa. Ese detalle fortaleció la narrativa de AEW como destino alternativo.

Double or Nothing no solo fue un PPV exitoso. Fue una declaración. AEW podía llenar arenas, vender PPV y generar momentos virales antes de tener televisión semanal.

El acuerdo con TNT y el peso histórico de Turner

El acuerdo televisivo con WarnerMedia fue otro paso decisivo. AEW Dynamite debutaría en TNT, el mismo grupo televisivo que había transmitido WCW Monday Nitro durante la Monday Night War.

Ese detalle tenía un peso histórico enorme. Para muchos fanáticos, ver lucha libre semanal nuevamente en TNT evocaba recuerdos directos de WCW. AEW no era WCW. Tampoco pretendía copiarla por completo. Sin embargo, el simbolismo era imposible de ignorar.

CBS Sports describió a AEW como la primera empresa con respaldo financiero importante en intentar competir con WWE a gran escala en casi dos décadas. Esa descripción resumía el momento. AEW no era una promoción independiente tradicional. Tampoco era una empresa pequeña buscando sobrevivir. Tenía dinero, televisión nacional y ambición.

El acuerdo con TNT le dio legitimidad inmediata. También elevó las expectativas. Una cosa era organizar PPV exitosos. Otra muy distinta era producir televisión semanal en vivo.

La televisión obliga a ritmo, continuidad y disciplina. También expone fallas más rápido. AEW debía construir historias semanales, presentar talento nuevo y competir por audiencia.

El verdadero examen comenzó el 2 de octubre de 2019.

El debut de AEW Dynamite

AEW Dynamite debutó el 2 de octubre de 2019 desde Washington, D.C. El programa marcó el inicio real de las operaciones semanales de la empresa. Para muchos fanáticos, ese día representa el verdadero año cero de AEW.

El episodio inaugural promedió 1.409 millones de espectadores en TNT. Esa cifra fue impresionante. Además, superó a NXT, que esa misma noche presentó su programa de dos horas en USA Network.

El dato fue importante por varias razones. Primero, AEW demostró que podía atraer una audiencia nacional. Segundo, venció a una marca de WWE en competencia directa. Tercero, colocó a la empresa dentro de la conversación televisiva de cable.

Dynamite también presentó la identidad inicial de AEW. Chris Jericho fue el primer Campeón Mundial. Jon Moxley atacó a Kenny Omega. Cody Rhodes se consolidó como una de las caras principales. Riho ganó el Campeonato Mundial Femenino. The Inner Circle nació como una facción central.

La producción tenía energía. El público sonaba distinto. La presentación buscaba alejarse del estilo de WWE. AEW ofrecía más énfasis en lucha larga, rankings, facciones y una relación directa con los fanáticos más informados.

Ese debut no garantizaba el éxito a largo plazo. Sin embargo, confirmó que la empresa tenía un techo real.

La Wednesday Night War contra NXT

WWE reaccionó antes del debut de Dynamite. NXT pasó a USA Network y quedó en el mismo horario de AEW. Así nació la llamada Wednesday Night War.

La comparación con la Monday Night War era inevitable. Sin embargo, el contexto era distinto. Raw y Nitro pelearon por dominar la televisión estadounidense. Dynamite y NXT competían en un mercado más fragmentado, con cable en descenso y streaming en crecimiento.

Aun así, la guerra de los miércoles tuvo valor simbólico. AEW era la empresa nueva. NXT era la marca de WWE con mayor prestigio entre fanáticos más exigentes. La competencia se convirtió en una medición semanal de impulso.

AEW ganó muchas semanas en audiencia total. También dominó con frecuencia el demográfico de 18 a 49 años. Ese grupo era clave para anunciantes y análisis televisivo. NXT tuvo semanas fuertes, pero AEW controló gran parte de la narrativa.

La batalla terminó en abril de 2021 cuando NXT se movió a los martes. WWE presentó el cambio dentro de un nuevo acuerdo. Sin embargo, muchos fanáticos interpretaron la salida del miércoles como una victoria de AEW.

Ese periodo ayudó a la empresa. La obligó a desarrollar historias fuertes. También reforzó su identidad como alternativa real. Además, consolidó a Dynamite como un programa semanal importante.

La pandemia y Daily’s Place

AEW enfrentó su primer gran reto externo en marzo de 2020. La pandemia de COVID-19 detuvo las giras, cerró arenas y cambió por completo la producción televisiva.

WWE se trasladó al Performance Center. AEW encontró su base en Daily’s Place, en Jacksonville, Florida. Ese recinto se convirtió en el hogar temporal de la empresa durante una etapa decisiva.

La pandemia pudo haber detenido el crecimiento de AEW. Sin embargo, la empresa sobrevivió con creatividad. Utilizó luchadores alrededor del ring para generar ambiente. También integró espacios amplios de Daily’s Place y zonas exteriores.

Durante ese periodo, AEW produjo conceptos como Stadium Stampede. Esa lucha cinematográfica utilizó el TIAA Bank Field, hogar de los Jacksonville Jaguars. El resultado ofreció una mezcla extraña, cómica y caótica. Pero funcionó para una audiencia atrapada en una etapa sin público tradicional.

La empresa también apostó por historias como el ascenso de MJF, el reinado de Jon Moxley, The Inner Circle, The Pinnacle y la evolución de Hangman Page. Además, mantuvo a sus fanáticos conectados durante un momento difícil.

Daily’s Place se volvió parte de la identidad temprana de AEW. No fue solo una solución logística. Fue el símbolo de una empresa que aprendió a resistir antes de consolidarse.

La construcción de nuevos nombres

Uno de los mayores aportes de AEW fue crear o elevar figuras que no dependían de WWE.

MJF se convirtió rápidamente en uno de los mejores villanos jóvenes del mundo. Su manejo del micrófono, su personaje arrogante y su conexión con el público lo separaron del resto.

Hangman Adam Page también recibió una historia de largo plazo. Su camino hacia el Campeonato Mundial mezcló inseguridad, amistad, ansiedad, alcohol, traición y redención. Su coronación en Full Gear 2021 fue uno de los momentos más celebrados por los seguidores de AEW.

Darby Allin se consolidó como una figura alternativa. Su estética, su estilo arriesgado y su alianza con Sting lo elevaron. Orange Cassidy pasó de ser visto como un personaje de comedia a convertirse en uno de los luchadores más consistentes de la empresa.

Britt Baker también creció durante la pandemia. Su personaje como doctora arrogante encontró fuerza en promos y segmentos. Luego, su lucha contra Thunder Rosa en Dynamite elevó la división femenina.

Swerve Strickland representa otra etapa de esa evolución. Aunque llegó con experiencia previa, AEW le permitió construir una presentación más agresiva, compleja y protagonista.

Ese desarrollo importa porque una empresa nueva no puede vivir solo de exestrellas de WWE. Necesita crear identidad propia. En sus mejores momentos, AEW logró eso.

CM Punk y el punto más alto de atención mediática

El 20 de agosto de 2021, AEW vivió uno de sus momentos más importantes.

CM Punk regresó a la lucha libre profesional durante AEW Rampage: The First Dance en el United Center de Chicago. Punk llevaba siete años fuera del ring. Su salida de WWE había sido amarga, pública y traumática para muchos fanáticos.

El regreso generó una reacción masiva. La ovación en Chicago se convirtió en una de las imágenes más recordadas de la historia reciente. Además, el programa promedió 1.129 millones de espectadores. Para Rampage, una serie de viernes por la noche, ese número fue enorme.

La llegada de Punk cambió la percepción de AEW. La empresa ya no era solo una alternativa con buen talento. Ahora tenía una de las figuras más importantes de la era moderna. También tenía a un luchador que muchos pensaban que jamás volvería.

Poco después llegaron Bryan Danielson y Adam Cole en All Out 2021. Ese evento cerró con una sensación de explosión histórica. AEW parecía en pleno ascenso. La empresa tenía a Punk, Danielson, Cole, Omega, Moxley, Jericho, MJF, The Young Bucks, Hangman Page y muchos otros nombres importantes.

All Out 2021 se convirtió en uno de los PPV más exitosos de la historia de AEW. Su estimado superó las 200,000 compras. Fue, para muchos, el punto más alto de entusiasmo comercial y creativo de la empresa.

Durante esa etapa, AEW parecía tener momentum real contra WWE. No estaba cerca de superar a WWE como imperio global. Pero sí había cambiado la conversación.

Las cifras del apogeo de AEW

El apogeo de AEW puede medirse de varias formas.

En televisión, Dynamite alcanzó su cifra más alta con su debut. Ese episodio promedió 1.409 millones de espectadores. También hubo otros puntos fuertes. Por ejemplo, después de que NXT salió de los miércoles, Dynamite superó nuevamente el millón y mostró crecimiento sin competencia directa.

Rampage alcanzó su pico con The First Dance. El regreso de CM Punk elevó el programa a más de 1.1 millones de espectadores. Ese número fue excepcional porque Rampage tenía un horario menos favorable.

En PPV, All Out 2021 fue el punto más alto. El evento estuvo impulsado por el primer combate de CM Punk tras siete años. También incluyó los debuts de Bryan Danielson y Adam Cole. Su estimado se movió entre más de 200,000 y 215,000 compras, según diferentes reportes.

En asistencia, All In London 2023 fue la mayor demostración pública. AEW anunció más de 81,000 boletos vendidos en Wembley Stadium. Aunque el conteo de entrada por torniquete fue menor, la cifra de boletos vendidos colocó el evento entre los mayores de la historia.

Por otra parte, AEW también tuvo puntos bajos. Dynamite cayó a cifras cercanas o inferiores a los 600,000 espectadores durante etapas más recientes. En octubre de 2025, el aniversario de Dynamite registró 465,000 espectadores bajo la nueva metodología de Nielsen. Ese dato marcó un punto bajo histórico en la conversación pública.

Estos números muestran una realidad más compleja. AEW alcanzó picos enormes para una empresa nueva. Sin embargo, también enfrentó caídas visibles luego de su etapa de mayor entusiasmo.

All Out 2021: el gran punto de calor

All Out 2021 merece una sección propia porque representó el momento de mayor calor emocional de AEW.

El evento se celebró el 5 de septiembre de 2021 en Chicago. CM Punk tuvo su primer combate desde 2014 y derrotó a Darby Allin. La lucha fue importante por su simbolismo. Punk no regresó ante un rival cualquiera. Enfrentó a uno de los jóvenes más representativos de AEW.

Kenny Omega defendió el Campeonato Mundial ante Christian Cage. The Young Bucks defendieron los Campeonatos en Pareja ante Lucha Brothers en una lucha de jaula. Ese combate recibió enormes elogios y fortaleció la reputación de AEW en luchas de alto impacto.

El cierre cambió todo. Adam Cole apareció primero y se unió a The Elite. Luego, Bryan Danielson debutó para confrontar al grupo. Esa doble llegada generó una sensación de expansión inmediata.

AEW parecía haber logrado algo que ninguna otra empresa estadounidense había conseguido desde WCW. Se convirtió en destino deseado para talento de primer nivel. Además, lo hizo sin presentarse como nostalgia pura.

All Out 2021 también mostró el poder del PPV tradicional. Mientras WWE había movido sus eventos premium a Peacock, AEW seguía vendiendo pago por evento a precio alto. La empresa demostró que su audiencia estaba dispuesta a pagar por grandes cartas.

Forbidden Door y la expansión internacional

AEW también cambió el mapa de colaboraciones.

Desde su inicio, la empresa mostró interés en trabajar con otras promociones. AAA tuvo presencia temprana. Impact Wrestling colaboró durante la etapa del “Belt Collector” de Kenny Omega. Luego, la relación con NJPW abrió una puerta más grande.

AEW y New Japan Pro-Wrestling presentaron Forbidden Door en 2022. El evento se celebró en el United Center de Chicago. La colaboración permitió cruces que durante años parecían difíciles. Jon Moxley enfrentó a Hiroshi Tanahashi. Luchadores de AEW y NJPW compartieron escenario. Además, el concepto se convirtió en una marca anual.

Forbidden Door tuvo valor más allá de una cartelera. Representó una filosofía. AEW quería verse como una empresa conectada al mundo. No quería cerrar sus historias dentro de una sola burbuja.

Posteriormente, el evento se expandió con talento de CMLL y Stardom. Esa evolución fortaleció el concepto. También permitió que el público estadounidense viera más talento japonés y mexicano en eventos grandes.

La puerta prohibida ya existía como frase en el wrestling moderno. AEW la convirtió en producto comercial.

La compra de Ring of Honor

En marzo de 2022, Tony Khan anunció la adquisición de Ring of Honor. La compra incluyó biblioteca de video, activos de marca, propiedad intelectual y otros elementos.

La decisión tuvo valor histórico. ROH fue una promoción clave para la formación de muchos talentos de AEW. CM Punk, Bryan Danielson, Samoa Joe, Adam Cole, The Young Bucks, Jay Lethal y Christopher Daniels tenían historia directa con esa empresa.

Sin embargo, la compra también generó desafíos. AEW ya tenía muchos títulos y mucho talento. Integrar ROH añadió más campeonatos, más historias y más tiempo televisivo requerido. Algunos fanáticos sintieron que la marca ROH confundió la presentación de Dynamite y Rampage.

Aun así, ROH aportó valor estratégico. Su biblioteca tenía importancia histórica. Sus títulos tenían prestigio. Además, la compra evitó que otro grupo adquiriera esos activos.

Con el tiempo, Tony Khan convirtió ROH en una empresa hermana. La operación no siempre fue perfecta. Pero reforzó la idea de que AEW buscaba controlar más contenido dentro del ecosistema de lucha libre.

La salida de Cody Rhodes

La salida de Cody Rhodes en febrero de 2022 fue uno de los primeros grandes golpes internos para AEW.

Cody no era un luchador cualquiera. Fue una de las figuras centrales de All In. También fue vicepresidente ejecutivo, rostro mediático y uno de los principales voceros de la empresa. Su salida rompió una parte importante de la narrativa fundacional.

AEW anunció oficialmente que Cody y Brandi Rhodes dejaban la empresa. Tony Khan agradeció sus contribuciones y mantuvo un tono respetuoso. Cody luego regresó a WWE en WrestleMania 38.

El movimiento cambió la historia de ambas empresas. Para AEW, fue la pérdida de uno de sus fundadores más visibles. Para WWE, fue la adquisición de una figura que regresaba con más valor que cuando se marchó.

Cody utilizó en WWE la historia de terminar la misión de Dusty Rhodes. Esa narrativa lo convirtió en una de las figuras más importantes de la empresa. Además, su regreso demostró otro efecto indirecto de AEW. Un luchador podía salir de WWE, aumentar su valor fuera y regresar como estrella mayor.

Para AEW, la salida de Cody dejó una pregunta incómoda. ¿Podía la empresa mantener su identidad sin uno de sus arquitectos originales?

La respuesta fue sí, pero con cambios. AEW continuó creciendo. Sin embargo, ya no podía presentarse con el mismo relato fundacional intacto.

Brawl Out y la crisis de identidad

AEW alcanzó un punto crítico después de All Out 2022.

CM Punk ganó el Campeonato Mundial ante Jon Moxley. Sin embargo, la conferencia de prensa posterior al evento terminó en caos. Punk criticó públicamente a Adam Page, Colt Cabana y los vicepresidentes ejecutivos. Luego, reportes indicaron que ocurrió un altercado físico entre Punk, Ace Steel y miembros de The Elite.

El incidente fue conocido como Brawl Out.

Las consecuencias fueron graves. AEW suspendió a varios involucrados. También dejó vacantes el Campeonato Mundial y los Campeonatos Mundiales de Tríos. La empresa tuvo que reconstruir su televisión rápidamente.

Brawl Out dañó la imagen de AEW. Hasta ese momento, la empresa se vendía como un vestidor unido. El incidente mostró tensiones reales entre estrellas, ejecutivos y figuras principales.

La situación también reveló un problema de estructura. Tony Khan había creado una empresa con mucha libertad para el talento. Esa libertad era parte de su atractivo. Sin embargo, una empresa nacional necesita autoridad clara cuando surgen conflictos.

AEW sobrevivió al escándalo, pero perdió parte de su aura. El público empezó a discutir más sobre backstage que sobre historias en pantalla. Esa dinámica afectó la percepción de la empresa.

Collision, el regreso de Punk y otra ruptura

En 2023, AEW lanzó Collision como un nuevo programa semanal en TNT. El debut ocurrió el 17 de junio desde el United Center de Chicago. CM Punk regresó como figura principal del programa tras meses fuera de televisión.

Collision debutó con 816,000 espectadores. El número fue sólido para un sábado. Además, le dio a AEW otra plataforma nacional. La idea parecía útil. Dynamite podía tener una identidad. Collision podía ofrecer otra.

Sin embargo, la situación con Punk siguió siendo delicada. Su relación con varios talentos estaba rota. Collision pareció convertirse en un espacio separado. Esa separación ayudó a corto plazo, pero también mostró divisiones internas.

El punto final llegó en All In London 2023. Punk tuvo un altercado backstage con Jack Perry antes de su combate. AEW realizó una investigación interna. Luego, la empresa anunció el despido de Punk con causa el 2 de septiembre de 2023.

La salida de Punk cerró uno de los capítulos más complicados de la historia de AEW. Su llegada había impulsado el apogeo comercial de la empresa. Su salida evidenció el costo de una estructura interna tensionada.

Punk fue, al mismo tiempo, uno de los mayores éxitos y uno de los mayores problemas de AEW.

All In London y el récord de Wembley Stadium

El 27 de agosto de 2023, AEW celebró All In London en Wembley Stadium.

El evento fue una declaración mundial. AEW anunció 81,035 boletos vendidos. Además, reportes públicos indicaron un conteo de entrada menor, con 72,265 tickets utilizados. La diferencia entre boletos vendidos y personas que entraron generó debate.

Aun con esa discusión, el logro fue enorme. AEW llevó decenas de miles de fanáticos a uno de los estadios más importantes del mundo. Ninguna empresa estadounidense fuera de WWE había logrado algo comparable en la era moderna.

All In London mostró la fuerza internacional de AEW. El Reino Unido tenía una audiencia intensa. Además, el evento reunió a fanáticos europeos que durante años esperaban una cartelera grande de esa escala.

El show también tuvo contraste. Fue el evento más grande de la empresa, pero ocurrió el mismo día del incidente entre Punk y Perry. Esa combinación resume parte de la historia de AEW. La empresa podía alcanzar alturas históricas y, al mismo tiempo, enfrentar crisis internas serias.

Wembley probó que AEW tenía alcance mundial. Pero también mostró que el éxito comercial no elimina problemas de liderazgo, estructura y disciplina.

La caída de asistencia y audiencia

Después del apogeo de 2021 y del gran golpe de Wembley, AEW enfrentó una etapa más difícil.

Las asistencias semanales comenzaron a bajar en varios mercados. Algunas arenas lucían mucho menos llenas que en años anteriores. Además, la audiencia televisiva de Dynamite cayó de promedios cercanos al millón a cifras menores.

Wrestlenomics reportó que Dynamite promedió 869,000 espectadores en 2023. En 2024, el promedio bajó a 709,000. Esa caída reflejó un problema más amplio. AEW seguía siendo relevante, pero ya no tenía el mismo calor constante.

Varios factores pueden explicar la disminución. El cable tradicional perdió audiencia en general. WWE mejoró su producto bajo el nuevo régimen creativo. La salida de Vince McMahon también cambió la percepción pública de WWE. Además, AEW perdió parte del impulso generado por Punk, Danielson y Cole en 2021.

La empresa también enfrentó críticas creativas. Algunos fanáticos señalaron exceso de campeonatos. Otros criticaron la falta de historias claras. También hubo comentarios sobre demasiadas luchas sin contexto suficiente.

Sin embargo, la caída no significa desaparición. AEW todavía mantuvo un lugar importante en cable. También siguió vendiendo PPV con fuerza. Su base de fanáticos, aunque más pequeña que la de WWE, se mantuvo comprometida.

El problema principal no era existir. Era recuperar crecimiento.

El acuerdo con Warner Bros. Discovery y la estabilidad financiera

Uno de los mayores logros empresariales de AEW llegó en 2024. Warner Bros. Discovery y AEW anunciaron una renovación multianual de derechos mediáticos.

El acuerdo mantuvo Dynamite en TBS y Collision en TNT. Además, llevó la programación de AEW a Max mediante transmisión simultánea desde enero de 2025. Ese paso fue fundamental porque colocó a AEW dentro de la transición del cable al streaming.

Reportes de Variety señalaron que el acuerdo podía estar valorado en aproximadamente 185 millones de dólares anuales cuando se incluyen todos sus elementos. Esa cifra cambió la conversación sobre la viabilidad de AEW.

Durante años, críticos cuestionaron si AEW podía ser rentable. El nuevo acuerdo no resolvió todos los problemas, pero ofreció estabilidad. También confirmó que Warner Bros. Discovery veía valor en la marca.

El streaming también abre nuevas posibilidades. Los programas pueden llegar a espectadores que ya no tienen cable. Además, los PPV comenzaron a integrarse a Max con descuentos para suscriptores. Esto no replica exactamente el modelo de WWE en Peacock, pero moderniza el acceso.

El acuerdo televisivo es clave para cualquier empresa de lucha libre. Boletos y mercancía importan. PPV importa. Pero el dinero grande está en derechos de medios.

AEW como alternativa laboral

Antes de AEW, WWE tenía mucho más poder para definir salarios, exposición y oportunidades. Un luchador podía rechazar WWE, pero las opciones con alcance nacional eran limitadas. TNA, ROH, NJPW, AAA y CMLL ofrecían caminos importantes, pero ninguno tenía la misma combinación de televisión estadounidense y dinero.

AEW alteró ese equilibrio. De repente, los luchadores tenían otra empresa grande donde negociar. Eso aumentó el valor de muchos talentos. También obligó a WWE a tomar más en serio la retención de su roster.

Jon Moxley es un ejemplo claro. Salió de WWE y encontró en AEW libertad creativa. Bryan Danielson llegó con prestigio absoluto y pudo trabajar un estilo más cercano a sus intereses. Adam Cole, Swerve Strickland, Samoa Joe, Claudio Castagnoli, Toni Storm, Mercedes Moné, Kazuchika Okada y Will Ospreay encontraron otra plataforma importante.

AEW también abrió espacio para luchadores independientes. Eddie Kingston, Ricky Starks, Powerhouse Hobbs, Willow Nightingale y Orange Cassidy recibieron exposición nacional. No todos llegaron al mismo nivel, pero la plataforma existió.

Ese impacto laboral puede ser el legado más importante de AEW. La empresa no necesita vencer a WWE para cambiar el negocio. Solo necesita existir como alternativa fuerte.

El impacto creativo de AEW

AEW también influyó en la presentación moderna de lucha libre.

La empresa dio más espacio a luchas largas en televisión. También colocó mayor énfasis en facciones, continuidad, rankings iniciales, títulos secundarios y cruces internacionales. Su estilo combinó wrestling independiente estadounidense, puroresu, lucha libre mexicana y entretenimiento televisivo.

En sus mejores momentos, AEW ofreció historias de largo plazo. Hangman Page y Kenny Omega fue el ejemplo principal. La rivalidad entre MJF y CM Punk también recibió elogios. Toni Storm reinventó su personaje con “Timeless” Toni Storm. Swerve Strickland y Hangman Page protagonizaron una rivalidad intensa y violenta.

Sin embargo, la creatividad de AEW también generó críticas. Algunas historias quedaron inconclusas. Otros talentos aparecieron y desaparecieron sin explicación clara. La empresa sumó demasiados campeonatos entre AEW, ROH y asociaciones externas. Eso complicó la jerarquía.

Tony Khan también recibió críticas por asumir demasiado control creativo. Su pasión es evidente. Pero dirigir múltiples programas, ROH, PPV y relaciones internacionales requiere estructura fuerte. AEW creció rápido, y su organización interna no siempre pareció crecer al mismo ritmo.

Aun así, la empresa mantuvo algo valioso. Ofreció una sensación de imprevisibilidad. En una industria muchas veces controlada por fórmulas, AEW todavía puede presentar luchas, cruces y debuts que parecen imposibles.

La relación con WWE

AEW no nació oficialmente como una empresa anti-WWE. Sin embargo, su existencia siempre estuvo ligada a esa comparación.

Cody destruyendo un trono en Double or Nothing 2019 alimentó esa narrativa. Chris Jericho hablando de la “demo” también convirtió la competencia en tema semanal. La Wednesday Night War reforzó el marco. Los fanáticos hicieron el resto.

Durante 2019 y 2021, AEW ganó buena parte de la conversación entre fanáticos más conectados. WWE recibía críticas fuertes por su producto creativo. AEW parecía fresca, nueva y más cercana a la audiencia.

Luego, WWE cambió. Triple H asumió mayor control creativo. La empresa elevó la calidad de sus historias. The Bloodline se convirtió en una de las mejores narrativas modernas. WWE también fortaleció su negocio con Netflix, Endeavor y TKO.

Esa mejora obligó a AEW a competir contra una WWE más fuerte. La comparación se volvió más difícil. AEW ya no podía ganar solo por ser “lo opuesto a WWE”. Necesitaba definir mejor su propia identidad.

La rivalidad entre ambas empresas no es otra Monday Night War. WWE sigue siendo mucho más grande. Pero AEW logró algo importante. Hizo que WWE mirara hacia afuera otra vez. También hizo que los fanáticos tuvieran opciones reales.

¿AEW fracasó o triunfó?

La respuesta depende de la expectativa.

Si alguien esperaba que AEW superara a WWE en cinco años, entonces la empresa no cumplió esa fantasía. WWE sigue siendo el líder global. Tiene mayor audiencia, mayores ingresos, mayor reconocimiento y más poder institucional.

Pero esa no es la única forma de medir el éxito.

AEW pasó de no existir en 2018 a tener televisión nacional, PPV exitosos, acuerdos multimillonarios, estadios internacionales y un roster de clase mundial. También sobrevivió una pandemia, crisis internas, salidas importantes y cambios en el mercado televisivo.

En términos históricos, eso es un éxito enorme.

La empresa también logró algo que TNA nunca consiguió de forma sostenida. Se convirtió en la segunda promoción estadounidense con verdadera presencia nacional y respaldo financiero fuerte. Además, consiguió un acuerdo televisivo que asegura continuidad.

El reto ahora es distinto. AEW ya probó que puede existir. Ahora debe probar que puede madurar. Necesita mejorar consistencia creativa, asistencia semanal, desarrollo de talentos y percepción pública.

La etapa de novedad terminó. La etapa de empresa estable ya comenzó.

El legado de All Elite Wrestling

La historia de AEW representa una de las transformaciones más importantes de la lucha libre del siglo XXI.

Todo comenzó con un comentario de Dave Meltzer y una respuesta de Cody Rhodes. Luego, All In probó que el público podía llenar una arena para un evento independiente. Tony Khan vio la oportunidad y decidió construir una empresa desde cero.

AEW debutó con fuerza, venció a NXT en muchos capítulos de la Wednesday Night War y sobrevivió la pandemia. Después, alcanzó su mayor calor con CM Punk, Bryan Danielson y All Out 2021. Luego, cruzó fronteras con Forbidden Door y rompió barreras de asistencia con Wembley Stadium.

También enfrentó crisis serias. La salida de Cody Rhodes golpeó su historia fundacional. Brawl Out dañó su imagen interna. La salida de CM Punk cerró un capítulo brillante y problemático. Las caídas de audiencia y asistencia mostraron que el crecimiento no sería lineal.

Sin embargo, AEW sigue viva. Además, su acuerdo con Warner Bros. Discovery le dio estabilidad en una era complicada para el cable.

AEW no destruyó a WWE. Tampoco necesitaba hacerlo para cambiar la industria. Su mayor logro fue restaurar la posibilidad de elección. Los luchadores tienen más opciones. Los fanáticos tienen más alternativas. Las empresas deben competir por talento, atención y calidad.

La historia de AEW todavía no tiene capítulo final. Esa es precisamente su importancia. En una industria que parecía cerrada después de 2001, All Elite Wrestling abrió una nueva puerta.

Y aunque esa puerta trajo éxito, conflicto, crecimiento y caos, cambió para siempre la conversación de la lucha libre profesional.

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